NANI F. CORES

  • Se trata de la mayor retrospectiva dedicada al pintor francés en nuestro país hasta la fecha.
  • Defendió siempre la creencia de que el arte moderno era un vehículo para la educación.

Les danseuses aux clés, 1930. Fernand Léger

Fue menos famoso y menos conocido que otros pintores estrella de su época como Pablo Picasso - al que consideraba sobrevalorado- o Paul Cézanne, pero Fernand Léger (Argentan, Francia, 1881 - Gif sur Yvette, Francia, 1955) debe ser considerado como uno de los grandes de las vanguardias y uno de los renovadores del cubismo.

Pero sobre todo, Léger es sinónimo de compromiso, para el artista su oficio iba íntimamente ligado a la política y la responsabilidad social, y a lo largo de su carrera defendió siempre la creencia de que el arte moderno era un vehículo para la educación y un medio para elevar la vida de todos.

"Léger creía que en todos los objetos cotidianos podemos encontrar la belleza", explica el comisario Darren Phi. Su obra quería conectar con la clase obrera, deseaba crear un arte para toda la sociedad. "¿Crees que un trabajador quiere colgar un cuadro en su casa, donde él se ve sudando en una fábrica? El prefiere un ramo de flores o un bonito paisaje", sentenció una vez.

Para ponerle cara al trabajo de este artista llega ahora al IVAM la exposición Fernand Léger y la vida moderna, organizada en colaboración con la Tate de Liverpool y que podrá visitarse hasta el 15 de septiembre en el museo valenciano como parte de la programación con la que celebra su trigésimo aniversario.

La muestra, dividida en cuatro apartados, destaca su faceta como artista multidisciplinar y reúne un centenar de obras entre pinturas, dibujos, grabados, textiles, cine y fotografía, realizados desde 1918 a 1955, año de su muerte, añadiendo trabajos realizados en colaboración con cineastas o arquitectos como Le Corbusier o Charlotte Perriand.

Como hombre y como creador ligado a la realidad social de su tiempo, sus obras expresan la vivacidad de la era moderna, la creciente industrialización desarrollada entre 1910 y 1920, el revolución del transporte público, los sonidos urbanos y el influjo de la publicidad en las grandes urbes.

"Si las expresiones pictóricas han cambiado es porque la vida moderna lo ha requerido. Un hombre moderno registra cien veces más impresiones sensoriales que un artista del siglo XVIII. La compresión de la pintura moderna es resultado de todo esto", explicó Léger en 1914.

De esta manera, este completo recorrido por su trayectoria reúne, por ejemplo, pinturas y grabados que rendían homenaje al mundo del trabajo como Los constructores (1950), investigaciones del color, composiciones murales que recogen el influjo de la publicidad, algunas de de las grandes obras de su etapa en Estados Unidos (donde se refugió durante la Segunda Guerra Mundial para regresar en 1945), su compromiso político (en 1937 elaboró fotomurales que funcionaban como propaganda socialista para el Frente Popular francés y tras el conflicto bélico se afiliaría al Partido Comunista) o su admiración por el cine, que puso de manifiesto en la película experimental Ballet mécanique (1924), realizada junto a Man Ray y Dudley Murphy. "Entendió que el cine era un nuevo medio de expresión válido para llegar a las masas", añade Phi.

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