ALBERTO ANDREO

  • La Mona Lisa ha sido trasladada mientras se remodela su sala.
  • El Louvre fue el museo más visitado del mundo en 2018 con alrededor de 10,2 millones de personas.
  • Los trabajadores de la pinacoteca fueron a la huelga en mayo por la masificación del recinto.

Turistas esperan su turno para ver a la Gioconda.

La Gioconda o Mona Lisa, como quieran llamarla, es una de las obras de arte más famosas y, posiblemente, el cuadro más reconocido del planeta. Decenas de películas, libros, revistas, artículos se han escrito sobre esta mujer, su enigmática sonrisa y su autor, el famoso artista, científico e ingeniero, el florentino Leonardo Da Vinci.

En poder francés desde principios del siglo XVI, la pintura es, a día de hoy, el principal reclamo del museo parisino del Louvre y paso obligado para cualquier amante del arte, la historia... o los selfies.

Desde hace años la obra está situada en la sala de los Estados, una de las galerías más grandes y retratadas del recinto y donde el lienzo está protegido, además de por el cristal antibalas, por cámaras de seguridad y una temperatura óptima para su conservación. Su estado es tan delicado que desde la pinacoteca anunciaron el año pasado que la obra no saldría del museo.

Sin embargo, el cuadro sí se puede mover dentro del enorme museo. Y eso es lo que ha pasado con motivo de las obras de remodelación de esta sala de cara a la gran exposición programada para octubre, y que se extenderá hasta febrero de 2020, para conmemorar los 500 años de la muerte de Da Vinci. Para entonces, la joya del museo regresará a su mejorada ubicación anterior.

Con Rubens

Desde el 17 de julio, la Galería Medicis es la sala donde se puede contemplar a la Mona Lisa rodeada por 24 grandes cuadros de Rubens, a los que los visitantes parecen prestar poca atención a pesar de tener que esperar un buen rato para su selfie con la Gioconda.

Para evitar el descontrol, el museo decidió colocar unas cintas para organizar a los visitantes como si estuviesen esperando para facturar su equipaje en el aeropuerto. El ruido y la lucha por estirar más el brazo que nadie y tomar la mejor foto, lo normal. El descontento por la situación es palpable en las redes sociales, donde se ha llegado a sugerir que el Louvre habilite una sala fuera de la pinacoteca para la gente que solo quiere ver esta pintura.

Bravo au Louvre pour cette formidable organisation 👏🏻👏🏻👏🏻 @ltdla pic.twitter.com/ZoMwHkaGO0

— Romain. (@BurgundyTouch) July 17, 2019

El resto podría así disfrutar, entre otras obras, de la Venus de Milo, el Código Hammurabi o el cuadro que todo el mundo visualiza cuando le hablan de la revolución francesa: La Libertad guiando al pueblo de Delacroix. Por no hablar de la pirámide de cristal edificada en su patio central y que tanto y a tantos hace volar la imaginación desde que leyeron El código Da Vinci de Dan Brown o vieron la película del mismo nombre.

Porque la masificación ya llevó a los empleados de la pinacoteca a una huelga el pasado 27 de mayo que obligó a cerrar el edificio y cancelar todas las visitas. También ha vivido episodios, como el pasado 18 de junio, en el que la web se cayó debido al "alto tráfico". El Louvre fue el museo más visitado del mundo en 2018 con 10,2 millones de personas según el Theme Index and Museum Index. Las entradas cuestan 17 euros. Francia también fue el país que más turistas recibió en 2017, las cifras más recientes.

Esta cifra de visitantes del centro de arte parisino es casi un 26% más que los resultados de 2017 y un número que lo sitúa a más de 1,5 millones de distancia del segundo, el Museo Nacional de China.

Y todo esto a la espera, según el Louvre, de la retrospectiva "sin precedentes" de Da Vinci y en la que se incluirán, entre otras cosas, "nuevos exámenes científicos de las pinturas" y una " exhaustiva reexaminación de los documentos de archivo". Hagan cola señores.

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