EFE

  • Al parecer, este órgano es capaz de generar circuitos cerebrales alternativos con mayores funcionalidades.
  • Previamente, se creía que el desarrollo del cerebro era mucho más rígido desde el nacimiento.

Bebé

El cerebro en fase de desarrollo, durante la infancia y la adolescencia, tiene mayor plasticidad de la que hasta ahora se creía, ya que existen mecanismos capaces de generar "circuitos cerebrales alternativos" con mayor funcionalidad ante las situaciones adversas.

El estudio que publica este martes la revista Nature Communications y liderado por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ayuda a entender la diversidad de conexiones cerebrales, lo que es un factor clave para el tratamiento de síndromes como el espectro autista.

En las primeras etapas de la vida, el cerebro favorece aquellos circuitos con una mayor funcionalidad ante situaciones adversas o la carencia de estímulos, como la expansión de los sentidos del oído y del tacto en los ciegos de nacimiento, según expone una nota del CSIC.

Los dos hemisferios cerebrales procesan información diferente y la conexión que existe entre ambos es fundamental para la realización de las funciones más complejas, para lo que están conectados mediante el cuerpo calloso, "una autovía de intercambio de información" que se desarrolla en la infancia y la adolescencia.

Hasta ahora se pensaba que las neuronas callosas eran las únicas capaces de cruzar al hemisferio opuesto, mientras que el resto no podían explorar fuera del hemisferio del que residen, según la investigadora del CSIC Marta Nieto.

Los expertos analizaron en ratones los circuitos interhemisféricos que procesan la información sensorial del exterior en un grupo de neuronas considerado como el paradigma de neurona local, la cual recibe información sensorial a través del tálamo.

La investigación demostró que los axones de estas neuronas sí exploran el hemisferio opuesto y tienen capacidad real de conectarse a través del cuerpo calloso, el cual solo utilizan si el estímulo sensorial local en el que reside la neurona desaparece.

"Estos mecanismos facilitan un ensamblaje del cerebro mucho más a la carta de lo que se pensaba. Todo indica que el cerebro en desarrollo evita generar circuitos inútiles y favorece aquellos de mayor funcionalidad", recalca Nieto.

La primera autora del trabajo Noelia Sofía de León explica que "hasta ahora se creía que el modo de conexión de una neurona estaba predeterminado desde el nacimiento y, por tanto, los circuitos corticoidales estaban fuertemente predeterminados.

Sin embargo, este trabajo demuestra que, "inicialmente, dicha distinción entre neuronas locales o intrahemisféricas no existe y que las neuronas al nacer poseen una gran plasticidad".

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