El 4 de noviembre de 1922, tras cinco años de infructuosa búsqueda, el arqueólogo británico de formación autodidacta Howard Carter hacía uno de los descubrimientos más asombrosos de la historia: la tumba del faraón Tutankhamón. En un último intento desesperado, había conseguido que su mecenas, Lord Carnarvon, le proporcionara la financiación para una última excavación.Llegaría al Valle de los Reyes en el mes de octubre, pocos días después localizaría el primer escalón que le conduciría a la cámara funeraria y que rápidamente se apresuraría a ocultar hasta la llegada de su protector. El 26 de noviembre, ya con Carnarvon al lado, se produciría uno de los momentos más célebres para la Arqueología. Carter hacía un agujero en la pared que les separaba de la antecámara del faraón e introducía una vela, su patrocinador ansioso preguntaba '¿Qué ves? ¡Dime algo!' a lo que su protegido solo pudo exclamar ‘¡Veo cosas maravillosas!'.Casi 100 años después de este sensacional hallazgo llega a Madrid la exposición Tutankhamón: la tumba y sus tesoros, que recrea de una forma impactante la historia del descubrimiento del tesoro fúnebre y permite al visitante realizar un viaje en el tiempo para contemplar la tumba del faraón tal y como lo hicieron Carter y Carnarvor admirando, de paso, algunas de las más de 5.000 maravillas que se encontraron en su interior.La muestra tiene como objetivo resaltar el que para muchos ha sido el mayor descubrimiento arqueológico de todos los tiempos. “Fue tan importante porque nunca antes se había descubierto ninguna tumba completa con todos sus tesoros intactos. Si dejamos aparte algunos robos que hubo en la tumba (tras la muerte del faraón), los muros quedaron sellados por la administración del Valle de los Reyes durante 3.000 años hasta que llegó Carter y descubrió la tumba. Esto nos permite tener una visión única de lo que era una tumba real de aquella época”, explica a 20Minutos el doctor Wolfgang Wettengel, director científico de la exposición.De esta manera, al inicio del recorrido, se introduce a los espectadores en la cultura del antiguo Egipto y la dinastía del malogrado Tutankhamón - quien subiría al trono siendo apenas un niño y moriría con tan solo 19 años sin dejar descendencia- para continuar con un documental que describe la frenética búsqueda de la tumba. En la siguiente sala, los visitantes se encontrarán ante los tesoros del Faraón en tres cámaras (la antecámara, la cámara del tesoro y la cámara funeraria) recreadas exactamente de la misma manera en la que estaban cuando fueron encontradas. Un trabajo para el que han sido fundamentales las imágenes tomadas por el fotógrafo de la excavación Harry Burton, así como los miles de dibujos que el propio Carter realizó durante los diez años que se tardó en sacar y catalogar las piezas.“La muestra convierte en accesible para el gran público lo que en su día fue un hallazgo que estaba reservado solo para un círculo muy selecto: funcionarios de la administración de antigüedades, celebridades, nobles y reyes… que eran los que se podían permitir viajar allí y visitar la cripta”, señala Wettengel. “La idea es que el espectador se sienta un poco arqueólogo. Que vea con sus propios ojos cómo se encontraban las tumbas del antiguo Egipto y cómo estaban dispuestos los objetos en ellas, unos encima de los otros. Muchos de ellos tuvieron que ser desmontados para montarlos dentro porque no cabían por los pasillos, por ejemplo, las capillas funerarias. Y lo mismo tuvo que hacer Carter para sacarlos”, añade la egiptóloga Esther Pons, asesora de la exposición en España.La segunda parte reúne un total de mil réplicas a tamaño natural y de excelente calidad de algunos de los objetos más bellos e importantes de este tesoro: desde las grandes capillas doradas de la cámara funeraria a los sarcófagos, los templetes, la joyería, las esculturas, el trono o la archifamosa máscara de oro del rey (que el Museo de El Cairo no ofrece en préstamo desde hace varios años). “Curiosamente Tutankhamon es más conocido por este descubrimiento que por su importancia histórica, ya que debido a su prematura muerte reinó muy pocos años. Todo el mundo conoce su máscara y se ha convertido en un icono de Egipto por su tumba”, explica Pons.La exposición, que se inauguró hace una década y desde entonces ha viajado por ciudades como Budapest, Bruselas, París, Múnich o Seúl deslumbrando a seis millones y medio de visitantes -esta será la segunda oportunidad de verla en España- ha contado también con el beneplácito de egiptólogos de todo el mundo. “Emociona a los expertos y eruditos porque el hallazgo se escenifica en su contexto global y nunca hasta ahora se había podido ver de esta manera. Las réplicas se han hecho con sumo esmero hasta tal punto que todos los jeroglíficos pueden ser leídos y que enseñamos los objetos tal cual fueron en su día, sin la pátina del paso del tiempo. La muestra es, además, el único lugar donde se pueden verse algunos de ellos, como la réplica de la estatua del dios Menkeret, que se destruyó durante el saqueo del Museo Egipcio que se produjo durante la revolución del 2011” concluye Wettengel.Tutankhamón: la tumba y sus tesoros puede visitarse en el Espacio 5.1 de Ifema-Feria de Madrid hasta el 19 de abril de 2020. Entradas ya a la venta en www.tutankhamonlaexposicion.esEl 4 de noviembre de 1922, tras cinco años de infructuosa búsqueda, el arqueólogo británico de formación autodidacta Howard Carter hacía uno de los descubrimientos más asombrosos de la historia: la tumba del faraón Tutankhamón. En un último intento desesperado, había conseguido que su mecenas, Lord Carnarvon, le proporcionara la financiación para una última excavación.Llegaría al Valle de los Reyes en el mes de octubre, pocos días después localizaría el primer escalón que le conduciría a la cámara funeraria y que rápidamente se apresuraría a ocultar hasta la llegada de su protector. El 26 de noviembre, ya con Carnarvon al lado, se produciría uno de los momentos más célebres para la Arqueología. Carter hacía un agujero en la pared que les separaba de la antecámara del faraón e introducía una vela, su patrocinador ansioso preguntaba '¿Qué ves? ¡Dime algo!' a lo que su protegido solo pudo exclamar ‘¡Veo cosas maravillosas!'.Casi 100 años después de este sensacional hallazgo llega a Madrid la exposición Tutankhamón: la tumba y sus tesoros, que recrea de una forma impactante la historia del descubrimiento del tesoro fúnebre y permite al visitante realizar un viaje en el tiempo para contemplar la tumba del faraón tal y como lo hicieron Carter y Carnarvor admirando, de paso, algunas de las más de 5.000 maravillas que se encontraron en su interior.La muestra tiene como objetivo resaltar el que para muchos ha sido el mayor descubrimiento arqueológico de todos los tiempos. “Fue tan importante porque nunca antes se había descubierto ninguna tumba completa con todos sus tesoros intactos. Si dejamos aparte algunos robos que hubo en la tumba (tras la muerte del faraón), los muros quedaron sellados por la administración del Valle de los Reyes durante 3.000 años hasta que llegó Carter y descubrió la tumba. Esto nos permite tener una visión única de lo que era una tumba real de aquella época”, explica a 20Minutos el doctor Wolfgang Wettengel, director científico de la exposición.De esta manera, al inicio del recorrido, se introduce a los espectadores en la cultura del antiguo Egipto y la dinastía del malogrado Tutankhamón - quien subiría al trono siendo apenas un niño y moriría con tan solo 19 años sin dejar descendencia- para continuar con un documental que describe la frenética búsqueda de la tumba. En la siguiente sala, los visitantes se encontrarán ante los tesoros del Faraón en tres cámaras (la antecámara, la cámara del tesoro y la cámara funeraria) recreadas exactamente de la misma manera en la que estaban cuando fueron encontradas. Un trabajo para el que han sido fundamentales las imágenes tomadas por el fotógrafo de la excavación Harry Burton, así como los miles de dibujos que el propio Carter realizó durante los diez años que se tardó en sacar y catalogar las piezas.“La muestra convierte en accesible para el gran público lo que en su día fue un hallazgo que estaba reservado solo para un círculo muy selecto: funcionarios de la administración de antigüedades, celebridades, nobles y reyes… que eran los que se podían permitir viajar allí y visitar la cripta”, señala Wettengel. “La idea es que el espectador se sienta un poco arqueólogo. Que vea con sus propios ojos cómo se encontraban las tumbas del antiguo Egipto y cómo estaban dispuestos los objetos en ellas, unos encima de los otros. Muchos de ellos tuvieron que ser desmontados para montarlos dentro porque no cabían por los pasillos, por ejemplo, las capillas funerarias. Y lo mismo tuvo que hacer Carter para sacarlos”, añade la egiptóloga Esther Pons, asesora de la exposición en España.La segunda parte reúne un total de mil réplicas a tamaño natural y de excelente calidad de algunos de los objetos más bellos e importantes de este tesoro: desde las grandes capillas doradas de la cámara funeraria a los sarcófagos, los templetes, la joyería, las esculturas, el trono o la archifamosa máscara de oro del rey (que el Museo de El Cairo no ofrece en préstamo desde hace varios años). “Curiosamente Tutankhamon es más conocido por este descubrimiento que por su importancia histórica, ya que debido a su prematura muerte reinó muy pocos años. Todo el mundo conoce su máscara y se ha convertido en un icono de Egipto por su tumba”, explica Pons.La exposición, que se inauguró hace una década y desde entonces ha viajado por ciudades como Budapest, Bruselas, París, Múnich o Seúl deslumbrando a seis millones y medio de visitantes -esta será la segunda oportunidad de verla en España- ha contado también con el beneplácito de egiptólogos de todo el mundo. “Emociona a los expertos y eruditos porque el hallazgo se escenifica en su contexto global y nunca hasta ahora se había podido ver de esta manera. Las réplicas se han hecho con sumo esmero hasta tal punto que todos los jeroglíficos pueden ser leídos y que enseñamos los objetos tal cual fueron en su día, sin la pátina del paso del tiempo. La muestra es, además, el único lugar donde se pueden verse algunos de ellos, como la réplica de la estatua del dios Menkeret, que se destruyó durante el saqueo del Museo Egipcio que se produjo durante la revolución del 2011” concluye Wettengel.Tutankhamón: la tumba y sus tesoros puede visitarse en el Espacio 5.1 de Ifema-Feria de Madrid hasta el 19 de abril de 2020. Entradas ya a la venta en www.tutankhamonlaexposicion.es
Spanish Catalan English French German Italian Portuguese Russian

Radio Online

 

 



LOWE USA