Mariano Rajoy afrontó, quizás, el mayor reto como presidente del Gobierno con el desafío independentista en Cataluña. En su libro 'Una España mejor', el exlíder del Ejecutivo pone el foco sobre la figura de Carles Puigdemont. En las páginas explica que su primer encuentro se produjo en la inauguración del AVE en Girona, y que el expresidente de la Generalitat se excede en sus palabras, criticando la presencia de las autoridades españolas. Algo que no era usual siendo, como era entonces, el alcalde de Girona. Posteriormente fue nombrado presidente del Govern catalán y en su primera reunión -en abril de 2016-, cuenta Rajoy, que no tardó "ni un minuto en confirmar lo que ya intuía: su única intención era continuar con el proceso secesionista".De hecho, el propio Puigdemont llegó a decirle a Rajoy: “No lo vas a autorizar porque, además, no puedes”, sobre el referéndum del 1-O. El exlíder del PP, en este sentido, afea en el libro al ahora fugado que "nunca tuvo voluntad de acordar nada"."Las afirmaciones de los organizadores del referéndum acusando de desmesura, cuando no de cosas peores, a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado fueron lisa y llanamente una parte más de su mismo plan secesionista", añade Mariano Rajoy.Para abordar el asunto catalán, Rajoy se remonta a la época del Plan Ibarretxe, que considera el "primigenio envite del secesionismo en la España democrática", aunque al entonces lehendakari le reconoce que "cumplió los trámites formales de la legalidad". Con este paso, añade Rajoy, "se instala la falacia del derecho a decidir, con la que se pretende romper la soberanía nacional"."El derecho a decidir es la forma edulcorada y angelical que los nacionalistas han encontrado para ocultar su auténtica voluntad: lograr el derecho a la autodeterminación, que no admite ningún estado democrático", comenta el expresidente en las páginas de su libro. Así, respecto al papel de Artur Mas recuerda que CiU "apoyó la reforma laboral", pero con él nacieron las primeras fricciones respecto a la independencia."El diálogo que pretendía Artur Mas consistía únicamente en urgirme a definir una fórmula para celebrar la consulta de autodeterminación", dice el expresidente del Gobierno, que además aprovecha esa parte para criticar la postura del PSOE en Cataluña: "Es el cuento de la lechera".Otro de los momentos clave de su época de Gobierno fue el "no rescate" de Bruselas a España en los momentos más duros de la crisis. En el libro, Mariano Rajoy reconoce que "no hubo rescate" pero al mismo tiempo admite tensiones con diferentes actores que sí apostaban porque lo hubiera. Durao Barroso, siendo presidente de la Comisión Europea, avisó a Rajoy de que España había "perdido la credibilidad" en las instituciones comunitarias.“Si tengo que volver a hacer algo así, prefiero irme a mi casa”, dijo sobre el plan de ajuste de 2012 para evitar el rescate. Rajoy, en este sentido, admite que España e Italia vetaron conclusiones del Consejo Europeo porque no se adoptaban medidas a corto plazo para garantizar la sostenibilidad de la deuda de manera inmediata. En ese plan, la última decisión que toma es la suspensión de la paga extraordinaria de Navidad a los funcionarios.“Creo que supe defender el interés general, aunque fuera casi en solitario”, acaba reconociendo el expresidente, consciente de que no muchas voces apostaban porque fuera posible librarse del rescate.Mariano Rajoy afrontó, quizás, el mayor reto como presidente del Gobierno con el desafío independentista en Cataluña. En su libro 'Una España mejor', el exlíder del Ejecutivo pone el foco sobre la figura de Carles Puigdemont. En las páginas explica que su primer encuentro se produjo en la inauguración del AVE en Girona, y que el expresidente de la Generalitat se excede en sus palabras, criticando la presencia de las autoridades españolas. Algo que no era usual siendo, como era entonces, el alcalde de Girona. Posteriormente fue nombrado presidente del Govern catalán y en su primera reunión -en abril de 2016-, cuenta Rajoy, que no tardó "ni un minuto en confirmar lo que ya intuía: su única intención era continuar con el proceso secesionista".De hecho, el propio Puigdemont llegó a decirle a Rajoy: “No lo vas a autorizar porque, además, no puedes”, sobre el referéndum del 1-O. El exlíder del PP, en este sentido, afea en el libro al ahora fugado que "nunca tuvo voluntad de acordar nada"."Las afirmaciones de los organizadores del referéndum acusando de desmesura, cuando no de cosas peores, a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado fueron lisa y llanamente una parte más de su mismo plan secesionista", añade Mariano Rajoy.Para abordar el asunto catalán, Rajoy se remonta a la época del Plan Ibarretxe, que considera el "primigenio envite del secesionismo en la España democrática", aunque al entonces lehendakari le reconoce que "cumplió los trámites formales de la legalidad". Con este paso, añade Rajoy, "se instala la falacia del derecho a decidir, con la que se pretende romper la soberanía nacional"."El derecho a decidir es la forma edulcorada y angelical que los nacionalistas han encontrado para ocultar su auténtica voluntad: lograr el derecho a la autodeterminación, que no admite ningún estado democrático", comenta el expresidente en las páginas de su libro. Así, respecto al papel de Artur Mas recuerda que CiU "apoyó la reforma laboral", pero con él nacieron las primeras fricciones respecto a la independencia."El diálogo que pretendía Artur Mas consistía únicamente en urgirme a definir una fórmula para celebrar la consulta de autodeterminación", dice el expresidente del Gobierno, que además aprovecha esa parte para criticar la postura del PSOE en Cataluña: "Es el cuento de la lechera".Otro de los momentos clave de su época de Gobierno fue el "no rescate" de Bruselas a España en los momentos más duros de la crisis. En el libro, Mariano Rajoy reconoce que "no hubo rescate" pero al mismo tiempo admite tensiones con diferentes actores que sí apostaban porque lo hubiera. Durao Barroso, siendo presidente de la Comisión Europea, avisó a Rajoy de que España había "perdido la credibilidad" en las instituciones comunitarias.“Si tengo que volver a hacer algo así, prefiero irme a mi casa”, dijo sobre el plan de ajuste de 2012 para evitar el rescate. Rajoy, en este sentido, admite que España e Italia vetaron conclusiones del Consejo Europeo porque no se adoptaban medidas a corto plazo para garantizar la sostenibilidad de la deuda de manera inmediata. En ese plan, la última decisión que toma es la suspensión de la paga extraordinaria de Navidad a los funcionarios.“Creo que supe defender el interés general, aunque fuera casi en solitario”, acaba reconociendo el expresidente, consciente de que no muchas voces apostaban porque fuera posible librarse del rescate.
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