Pedro Sánchez ha sido protagonista en varias etapas durante el Gobierno de Mariano Rajoy, la más destacada y cuyas consecuencias duran a día de hoy, la moción de censura que sustituyó un ejecutivo por otro. Es por ello que el actual presidente en funciones ocupe numerosas líneas en el libro de Rajoy, Una España mejor, donde presenta sus memorias de su etapa en el Gobierno y que se presenta esta misma.En él las referencias a su sucesor en el cargo son múltiples y ninguna de ellas positiva. Le acusa de hacer un "juego de poder" y "destruir un Gobierno, pero no construir nada" y de hacerlo, además, con el apoyo de los "partidos extremistas e independenistas" a los que "repudiaba" el PSOE de 2016. Pero los desencuentros entre ambos no solo datan de 2018, sino de mucho antes. Concretamente, desde las elecciones de 2015, cuando tras ganar el PP las elecciones generales con 123 escaños, Sánchez rechazó de forma tajante cualquier negociación con el líder popular. Empezaba ahí el "no es no" a Rajoy.Ante la fragmentación que por primera vez se veía en el Parlamento, ya sin mayorías absolutas, la propuesta del líder del PP fue una gran coalición con PSOE (90 diputados) y Ciudadanos (40 diputados), ya que la suma de los tres "representaba en aquellos momentos los objetivos en los que coincidían la mayoría de los españoles", según señala en el libro. Esto es, "la defensa de la unidad de España, la igualdad entre españoles, el compromiso con la UE, el crecimiento económico y la creación de empleo". El ofrecimiento, asegura, fue "con la mayor humildad y generosidad posible" y sin condiciones: podía ser una coalición de gobierno, parlamentaria o exclusiva para los grandes temas nacionales. No obstante, "el problema fue que la conversación con el líder del Partido Socialista, Pedro Sánchez, duró poco porque no estaba dispuesto a nada", asegura el expresidente, que añade que éste mostró su rechazo inmediato sin escuchar la propuesta y sin dar un porqué sobre su posición.Fue la actitud de Sánchez la que, a su juicio, "hacía imposible gobernar el país" y por ello rechazó someterse a una investidura en la que solo tenía garantizada "una mayoría absoluta en contra". En este sentido, ironiza sobre cómo recibió el resto de partidos esta decisión, "cuyo único objetivo era que yo me presentara contra la lógica y contra la aritmética para darse el gusto de votar en contra". "Espero que me lo hayan perdonado", apunta con sorna.A su juicio, "lo que no es de recibo" es lo que hizo el líder socialista, presentarse como candidato "sin programa y sin tener apoyos, para operaciones de imagen, para presionar a los adversarios o para poner en marcha los famosos plazos" para unas nuevas elecciones.Su ejercicio para buscar los apoyos con 90 escaños lo califica como "una ocurrencia más de las que han jalonado esa época" y critica que para intentar una mayoría para Sánchez "cualquier fórmula valía: o el apoyo del Partido Popular o el de Podemos, lo que demostraba el relajadísimo concepto de la gobernabilidad".La otra "ocurrencia" fue pedir la dimisión de Rajoy pese a haber ganado las elecciones para apoyar al PP aunque, reconoce, esa petición la escuchó de unos pocos socialistas y más de los partidos de derecha.Una vez fracasada la investidura de Sánchez y tras la repetición electoral de 2016 que amplió la mayoría del PP (137 escaños) sobre el PSOE (85 escaños) y Ciudadanos (32 escaños) y "conociendo la actitud que el líder del Partido Socialista había mantenido hasta entonces", apostó por armar un bloque fuerte con el partido naranja que aunque no sumaba mayoría, finalmente fue posible con la abstención de gran parte de la bancada socialista. Eso sí, tras la dimisión de Pedro Sánchez, en la que pasa por alto "los avatares que tuvieron lugar en ese partido".Con el líder del PSOE fuera del Congreso, Rajoy logró gobernar durante dos años y medio y aprobar dos Presupuestos, "algo que no se puede decir de quienes nos sustituyeron", recalca, "que fueron incapaces de aprobar unos presupuestos propios y ni una sola reforma estructural de las que todavía le hacen falta a la economía española", presume.Los últimos, justo antes de la moción de censura tras la sentencia de Gürtel. Una sentencia que, según Rajoy, fue la "excusa, que no la razón, para que todos nuestros adversarios políticos se unieran para derribar al Gobierno".El precisamente el tema de los presupuestos un recurso recurrente para regodearse de la poca productividad institucional que considera trajo consigo la moción de censura, una circunstancia que "paradójicamente" ha tenido algunos "efectos positivos" y es que "todavía están en vigor los presupuestos aprobados por el Partido Popular".Otro de los reproches al que entonces era líder de la oposición desde fuera del Congreso, fue que decidiera apoyar una moción de censura que su partido rechazó apoyar un año antes y que estaba promovida por Podemos y con el mismo argumento: la corrupción. "Acaso porque el candidato a la Presidencia del Gobierno no era su Secretario General, sino el líder de Podemos", argumenta Rajoy.La moción de censura que acabó con el Gobierno del PP fue apoyada por PSOE, Unidas Podemos y los partidos independentistas, un aspecto que destaca en sus memorias y que utiliza como arma contra Sánchez porque fue una mayoría que no consiguió en 2016 para ser investido presidente "porque a los socialistas de entonces les repugnaba llegar al Gobierno de la mano de Bildu, o ERC y Junts per Cat".El objetivo de Sánchez, resume, "era derribar un Gobierno, pero no construir nada", por lo que tuvo que disolver la Cámara y convocar elecciones pocos meses después.Año y medio después de su caída, asegura estar satisfecho con las decisiones que tomó entonces y con las que no tomó y culpa a Sánchez del "momento traumático" que ha tenido que vivir la política española por desplazar el interés general por "el juego de poder".Pedro Sánchez ha sido protagonista en varias etapas durante el Gobierno de Mariano Rajoy, la más destacada y cuyas consecuencias duran a día de hoy, la moción de censura que sustituyó un ejecutivo por otro. Es por ello que el actual presidente en funciones ocupe numerosas líneas en el libro de Rajoy, Una España mejor, donde presenta sus memorias de su etapa en el Gobierno y que se presenta esta misma.En él las referencias a su sucesor en el cargo son múltiples y ninguna de ellas positiva. Le acusa de hacer un "juego de poder" y "destruir un Gobierno, pero no construir nada" y de hacerlo, además, con el apoyo de los "partidos extremistas e independenistas" a los que "repudiaba" el PSOE de 2016. Pero los desencuentros entre ambos no solo datan de 2018, sino de mucho antes. Concretamente, desde las elecciones de 2015, cuando tras ganar el PP las elecciones generales con 123 escaños, Sánchez rechazó de forma tajante cualquier negociación con el líder popular. Empezaba ahí el "no es no" a Rajoy.Ante la fragmentación que por primera vez se veía en el Parlamento, ya sin mayorías absolutas, la propuesta del líder del PP fue una gran coalición con PSOE (90 diputados) y Ciudadanos (40 diputados), ya que la suma de los tres "representaba en aquellos momentos los objetivos en los que coincidían la mayoría de los españoles", según señala en el libro. Esto es, "la defensa de la unidad de España, la igualdad entre españoles, el compromiso con la UE, el crecimiento económico y la creación de empleo". El ofrecimiento, asegura, fue "con la mayor humildad y generosidad posible" y sin condiciones: podía ser una coalición de gobierno, parlamentaria o exclusiva para los grandes temas nacionales. No obstante, "el problema fue que la conversación con el líder del Partido Socialista, Pedro Sánchez, duró poco porque no estaba dispuesto a nada", asegura el expresidente, que añade que éste mostró su rechazo inmediato sin escuchar la propuesta y sin dar un porqué sobre su posición.Fue la actitud de Sánchez la que, a su juicio, "hacía imposible gobernar el país" y por ello rechazó someterse a una investidura en la que solo tenía garantizada "una mayoría absoluta en contra". En este sentido, ironiza sobre cómo recibió el resto de partidos esta decisión, "cuyo único objetivo era que yo me presentara contra la lógica y contra la aritmética para darse el gusto de votar en contra". "Espero que me lo hayan perdonado", apunta con sorna.A su juicio, "lo que no es de recibo" es lo que hizo el líder socialista, presentarse como candidato "sin programa y sin tener apoyos, para operaciones de imagen, para presionar a los adversarios o para poner en marcha los famosos plazos" para unas nuevas elecciones.Su ejercicio para buscar los apoyos con 90 escaños lo califica como "una ocurrencia más de las que han jalonado esa época" y critica que para intentar una mayoría para Sánchez "cualquier fórmula valía: o el apoyo del Partido Popular o el de Podemos, lo que demostraba el relajadísimo concepto de la gobernabilidad".La otra "ocurrencia" fue pedir la dimisión de Rajoy pese a haber ganado las elecciones para apoyar al PP aunque, reconoce, esa petición la escuchó de unos pocos socialistas y más de los partidos de derecha.Una vez fracasada la investidura de Sánchez y tras la repetición electoral de 2016 que amplió la mayoría del PP (137 escaños) sobre el PSOE (85 escaños) y Ciudadanos (32 escaños) y "conociendo la actitud que el líder del Partido Socialista había mantenido hasta entonces", apostó por armar un bloque fuerte con el partido naranja que aunque no sumaba mayoría, finalmente fue posible con la abstención de gran parte de la bancada socialista. Eso sí, tras la dimisión de Pedro Sánchez, en la que pasa por alto "los avatares que tuvieron lugar en ese partido".Con el líder del PSOE fuera del Congreso, Rajoy logró gobernar durante dos años y medio y aprobar dos Presupuestos, "algo que no se puede decir de quienes nos sustituyeron", recalca, "que fueron incapaces de aprobar unos presupuestos propios y ni una sola reforma estructural de las que todavía le hacen falta a la economía española", presume.Los últimos, justo antes de la moción de censura tras la sentencia de Gürtel. Una sentencia que, según Rajoy, fue la "excusa, que no la razón, para que todos nuestros adversarios políticos se unieran para derribar al Gobierno".El precisamente el tema de los presupuestos un recurso recurrente para regodearse de la poca productividad institucional que considera trajo consigo la moción de censura, una circunstancia que "paradójicamente" ha tenido algunos "efectos positivos" y es que "todavía están en vigor los presupuestos aprobados por el Partido Popular".Otro de los reproches al que entonces era líder de la oposición desde fuera del Congreso, fue que decidiera apoyar una moción de censura que su partido rechazó apoyar un año antes y que estaba promovida por Podemos y con el mismo argumento: la corrupción. "Acaso porque el candidato a la Presidencia del Gobierno no era su Secretario General, sino el líder de Podemos", argumenta Rajoy.La moción de censura que acabó con el Gobierno del PP fue apoyada por PSOE, Unidas Podemos y los partidos independentistas, un aspecto que destaca en sus memorias y que utiliza como arma contra Sánchez porque fue una mayoría que no consiguió en 2016 para ser investido presidente "porque a los socialistas de entonces les repugnaba llegar al Gobierno de la mano de Bildu, o ERC y Junts per Cat".El objetivo de Sánchez, resume, "era derribar un Gobierno, pero no construir nada", por lo que tuvo que disolver la Cámara y convocar elecciones pocos meses después.Año y medio después de su caída, asegura estar satisfecho con las decisiones que tomó entonces y con las que no tomó y culpa a Sánchez del "momento traumático" que ha tenido que vivir la política española por desplazar el interés general por "el juego de poder".
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